Nº 01·Región vinícola·D.O.Ca. Rioja
La Rioja
Llevo viniendo a Rioja desde antes de saber distinguir un crianza de un reserva, y la verdad que la zona aún me sigue sorprendiendo. La Rioja se divide en tres tramos —Alta, Alavesa y Oriental— y cada uno hace los vinos a su manera, aunque en la etiqueta acaben todos amparados bajo la misma D.O.Ca. (la primera de España, por cierto, desde 1991). La Alta es la de Haro, la de las grandes casas centenarias y los vinos más estructurados. La Alavesa, al norte del Ebro, viñas en altura, vinos más frescos, pueblos de piedra. La Oriental —antes conocida como Rioja Baja, hasta que decidieron cambiarle el nombre— es más cálida, terreno de garnacha que ahora vuelve a estar de moda.
Hay 65.000 hectáreas de viña entre la sierra de Cantabria al norte y los Cameros al sur, repartidas entre tres provincias y todas las añadas que uno quiera contar. La uva mayoritaria es el tempranillo —más del 87% del viñedo es tinto— y el modelo de crianza tradicional (Crianza, Reserva, Gran Reserva) sigue mandando, aunque cada vez más bodegas se atreven con etiquetas paralelas, pagos, vinos de viña concreta. El roble americano fue el rey durante un siglo; ahora hay tanta barrica francesa como americana, según con quién hables y para qué vino.
Para quien viene a hacer enoturismo, las dos bases naturales son Logroño (la capital, calle Laurel, más oferta hotelera) y Haro (más pequeño, pero el Barrio de la Estación concentra siete bodegas centenarias en menos de 500 metros, una de las concentraciones más curiosas que existen). Septiembre y octubre son los meses fuertes —vendimia, mejor luz, viñas con color— pero también los más concurridos. Si vais en mayo, todavía pilláis paisaje verde y bodegas con menos prisa. En agosto se pasa calor de verdad, no os creáis lo del clima fresco del norte.

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