
Guía de compra · 2026·Lectura 9 min
Los 6 mejores
dosificadores ópticos de bar
El medidor de pared del pub, en tu casa: la botella invertida sobre el soporte y, con un toque, la dosis exacta de 25 o 50 ml. Da un aire de bar de verdad y sirve siempre la misma medida. Cuál comprar según las botellas que tengas, de 1 a 4 huecos, y qué material no se atasca ni gotea.

Por Mateo Iriarte·Editor
Actualizado · 16 de junio de 2026
El dosificador óptico es ese detalle que convierte un rincón de copas en algo que parece un bar de verdad. La botella boca abajo sobre el soporte, el medidor de cristal, el toque seco y la dosis justa cayendo en el vaso: es puro teatro de pub británico, y funciona. Más allá de la estética, sirve para algo práctico —que todo el mundo eche la misma medida y no se vaya la botella en dos noches.
Esta guía va al grano: qué dosificador comprar según las botellas que tengas y el sitio del que dispongas —del óptico de pared para cuatro botellas al simple vertedor medidor que no necesita obra—, qué medida elegir (25 o 50 ml) y qué materiales aguantan sin atascarse, gotear ni amarillear. Porque un óptico barato de plástico es de los cacharros que más rápido decepcionan.
Los 6 mejores dosificadores ópticos de bar
Mejor en general
Dosificador óptico de pared para 2 botellas (25/50 ml)
El que recomiendo para empezar y para casi todo el mundo. Soporte de pared para dos botellas invertidas con medidor óptico de dosis fija: un toque y cae la medida exacta de 25 o 50 ml. Es el clásico del pub británico y el que da ese aire de bar de verdad al rincón de copas. Busca que el medidor sea de acero o vidrio, no de plástico barato, porque el plástico se reseca, gotea y amarillea. Dos botellas cubren el gin y el ron de la mayoría sin ocupar media pared.
Mejor para el bar completo
Soporte óptico para 4 botellas (estación de bar)
Para el que ya tiene un rincón serio y quiere su estación de copas: cuatro botellas en fila, todas con su medidor, para servir gin, ron, whisky y vodka sin tocar una botella. Queda espectacular en una pared del office o del bar de casa. Pesa cargado, así que la fijación importa: a la pared con tacos buenos, nada de adhesivo. Es más inversión, pero si recibes mucho, sirves a varios a la vez y siempre con la misma medida.
Mejor para sitio justo
Dosificador de botella individual (pourer medidor)
Si no quieres taladrar la pared, este es tu amigo: un vertedor medidor que se enchufa directo en el cuello de la botella y sirve una dosis fija al inclinarla. Cero obra, cero soporte, y lo llevas de una botella a otra. No luce como el óptico de pared ni sirve tan rápido en cadena, pero da la misma dosis controlada por una fracción del precio. Como primera toma de contacto con el servir medido, imbatible.
Mejor para coctelería
Medidor manual de bar de doble cono (jigger)
El medidor de toda la coctelería: el doble cono de acero —jigger— con 25 ml de un lado y 50 del otro. No es de pared ni automático, pero es el que usan los bartenders porque da flexibilidad total: mides 25, 50 o fracciones por las marcas internas. Si lo tuyo son los cócteles más que servir copas a palo seco, este antes que un óptico, porque un combinado pide medidas distintas según el trago. Compra uno de acero macizo, los finos se abollan.
Mejor para alquiler
Dosificador óptico con base de sobremesa (sin taladrar)
El óptico de pared, pero sobre un pie de sobremesa: el aire de pub sin agujerear la pared, ideal para piso de alquiler o para sacarlo solo cuando hay fiesta. Sostiene una o dos botellas invertidas sobre la encimera o el carrito. El punto débil es la estabilidad: con la botella llena arriba, una base ligera vuelca con facilidad, así que busca una con peso de verdad en la base. Práctico, pero elige uno robusto o acabarás recogiendo gin del suelo.
Mejor para servir rápido
Vertedores de velocidad para botella (free pour)
No miden solos, pero son el complemento que todo el mundo acaba comprando: vertedores de acero que controlan el chorro para servir limpio y rápido, sin que la botella «glugluteé» ni gotee por el cuello. Con práctica de free pour sirves dosis bastante consistentes contando los segundos, como en los bares con mucho volumen. Para casa, su gran ventaja es que no gotean y mantienen la botella sin pringue. Tira de acero con tapón antipolvo si las dejas puestas.
Montaje y limpieza
Dos cosas marcan la diferencia entre un óptico que da gusto y uno que acabas guardando en un cajón. La primera es el montaje: deja hueco de sobra debajo para el vaso —las botellas son más largas de lo que calculas— y fíjalo a la pared con tacos buenos, nunca con adhesivo si carga varias botellas. El cristal lleno pesa, y una tira adhesiva que cede te deja el suelo perdido de ginebra.
La segunda es la limpieza: pasa agua templada por el medidor cada cierto tiempo, sobre todo después de servir licores dulces o cremosos, que son los que atascan. Hecho esto, un óptico de acero o vidrio dura años. Y como pieza del rincón, combina de maravilla con un carrito de bar a mano y con un buen kit de coctelería para cuando pasas de servir copas a montar combinados de verdad.
Parte II·Para profundizar
Preguntas frecuentes
¿Qué es un dosificador óptico y para qué sirve?
Es el medidor de pared que se ve en los pubs: la botella va invertida sobre un soporte y, al accionar el medidor, cae una dosis fija y exacta —normalmente 25 o 50 ml—. Sirve para servir siempre la misma medida sin pensar, para que invitados y anfitrión echen lo mismo, y para controlar el consumo. En casa, además, da un aire de bar de verdad y deja las botellas a la vista y a mano.
¿De cuántos mililitros conviene el medidor, 25 o 50?
En España la medida de bar habitual ronda los 50 ml para un combinado, así que un óptico de 50 ml encaja con cómo servimos aquí. Los de 25 ml vienen del estándar británico y van bien si quieres dosis más cortas o medir de dos en dos para un trago más largo. Muchos modelos permiten cambiar la medida o traen recambios. Si dudas, 50 ml es lo más cómodo para servir copas en casa; 25 ml si controlas mucho la dosis.
¿Cómo monto un dosificador óptico de pared?
Marca la altura dejando hueco de sobra debajo para el vaso —más del que crees, las botellas son largas—, taladra y fíjalo con tacos adecuados al material de la pared. Una vez fijo, la botella va invertida y encajada en el soporte. No uses tiras adhesivas para los de varias botellas: con el peso del cristal lleno arriba, antes o después se despegan y se va todo al suelo. Tacos y tornillos, siempre.
¿Se atascan o gotean los dosificadores ópticos?
Los baratos de plástico sí: se resecan, gotean por el cuello y se atascan con licores densos o azucarados como los cremas y algunos licores dulces. Los de acero o vidrio aguantan mucho mejor. La clave es la limpieza: pasa agua templada por el medidor cada cierto tiempo, sobre todo si has servido algo pegajoso, y no dejes restos secándose dentro. Bien mantenido, un óptico de calidad sirve limpio durante años.
¿Sirve un óptico de pared para hacer cócteles?
Sirve para la parte de licor de dosis fija, pero un cóctel suele pedir medidas distintas —media medida de esto, un toque de aquello— que un óptico fijo no te da. Para coctelería de verdad, un jigger de doble cono es más versátil porque mides 25, 50 o fracciones según el trago. Mucha gente combina las dos cosas: el óptico para servir copas rápidas y el jigger para cuando se pone a hacer combinados elaborados.
¿Necesito un óptico de pared o me vale un dosificador de botella?
Si no quieres taladrar o tienes poco sitio, un vertedor medidor que se enchufa en la botella te da la misma dosis controlada sin obra ni soporte, y lo cambias de botella cuando quieras. El óptico de pared gana en aire de bar, en servir varias copas seguidas y en tener las botellas siempre listas a la vista. Para un rincón fijo y vistoso, el de pared; para empezar o para un piso de alquiler, el de botella.